Ya tienes el contenido. Las clases, los materiales, el curso. Lo que les falta a tus alumnos es un lugar donde usarlo: para hablar, responder, equivocarse y volver a intentarlo, antes de tener que acertar en el mundo real.
Para eso está Skill Chamber. Los formadores convierten lo que enseñan en role-play guiado. Los alumnos entran, practican las conversaciones que les importan y reciben feedback en el momento. Tú mantienes el control de todo.
Dos niveles de personalización
Cada formador enseña de forma distinta. Skill Chamber permite a los formadores moldear cómo se comporta la IA y cómo evalúa, para que la práctica refleje su metodología, no la nuestra.
Cada alumno también es diferente. La IA se adapta al nivel de cada estudiante y construye escenarios en torno a lo que le resulta relevante, para que la práctica se sienta personal y merezca la pena repetir.